Acabo de llegar de Munich tras una semana de reuniones de negocios y un día de descanso en el Oktoberfest. Curiosamente siempre retorno para ver la inusual combinación de borrachos con vestimenta tradicional embriagándose en una de las ciudades más ricas de Alemania y esta vez en el mismísimo día que se reeligió a Angela Merkel. Mi comentario sin embargo no nace por lo que he vivido en el país de las autopistas perfectas, sino en la amena y a la vez deprimente conversación que sostuve en el vuelo de Lufthansa que tomé en la megalópolis Sao Paulo para ir a la capital de la cerveza. Resulta que tras tomar mí asiento en Business Class y ver pasar a todo el gentío de clase turista y pensar que ya no hablaría más castellano hasta retornar a Lema la gris primaveral, encuentro que en medio del alemán y el portugués surgieron algunas palabras en castellano que llamaron mi atención. Usualmente cuando viajo me inmiscuyo en mis libros, en mis revistas, en innumerables vasos de brandy y en el monitor con las únicas películas de cine que veo; pero esta vez surgió una poco común conversación con mi vecino de asiento y mi vecino al otro lado del pasillo. Ciertamente todos atraídos por el mismo lenguaje.
En efecto radio escuchas, a mi derecha estaba Felipe, empresario chileno y a mi izquierda estaba Walter, exitoso comerciante ecuatoriano.
Repentinamente sentí un dejavú y me vino a la mente los aburridos chistes que relatan el encuentro de un peruano, un chileno y un ecuatoriano en un avión en medio del océano. Claro que en esos chistes el Perucho siempre sale airoso (es el gran pendejo), pero solo en los chistes, pues hasta en el fútbol terminamos perdiendo y esta vez no esperaba escuchar lo contrario.
Mi nuevo amigo temporal del país de Correa estaba leyendo una revista sobre transporte y algo así parecido que lógicamente la había traído desde su Quito natal. Me llamó la atención, así que al rato me la prestó y vi un artículo sobre la inauguración de un magnífico terminal terrestre. Y mientras leía eso se me venía a la mente el terminal de Yerbateros (¿no es eso un camal?) y el puente Atocongo (¿no es eso precisamente un puente?). Lo peor de todo es que Walter me comentó que era un magnífico terminal que complementaba al que ya tenían.
Dios pesé…
Al notar mi sorpresa, Walter me pregunta:
- ¿ustedes no tienen terminales para buses?
- Mmm. Bueno. El alcalde de las escaleras amarillas ha preferido reducir en 50% la capacidad de muchas avenidas de nuestra Lema gris primaveral para que pasen buses.
- Oh que sorpresa. Mira, al mismo terminal llegan los trolebuses del sistema de transporte publico de Quito y además a cada bus interprovincial que sale del terminal se le etiqueta la puerta para que no la abran hasta llegar a destino, reduciendo así toda posibilidad de que suban pasajeros en la ruta que podrían ser ladrones.
- Basta. Aléjate. No es posible que Quito tenga desde 1995 un sistema de Trolebus y nosotros estemos discutiendo la viabilidad del Metropolitano a GNV.
- Madam, more French brandy please.
Que antipático. Uno se hace la idea que Ecuador no tiene nada y resulta que Quito, esa ciudad pequeñita en medio de los Andes, tiene un sistema de transporte público mejor que nosotros. Inevitablemente volteo la mirada y no me queda más que hablar con Felipe, quien me comenta que sus trabajadores habían tenido problemas para llegar temprano a su empresa debido a la mala sincronización entre el sistema de buses y el metro. Un caos según el.
Segundo Dios pensé…
Este señor se queja de la mala sincronización entre el sistema de buses y el metro de Santiago (dícese el más moderno de Latinoamérica) y nosotros no tenemos metro y vamos a tener un sistema de buses llamado Metropolitano que a la fecha ha reducido en 50% la capacidad de muchas de nuestras ahuecadas pistas.
Podría seguir comentando lo que hablamos durante las 11 horas de vuelo, pero francamente no viene al caso. Al final, esto parece más una catarsis personal que no es tomada en cuenta por el alcalde de las escaleras amarillas y por el presidente del pan popular de camote.
En fin. Tras varios vasos de bebidas espirituosas (beneficio de viajar en Business Class), concluimos lo siguiente: En Perú y Ecuador cada cinco años se decide y se juega al azar el futuro del país. Por lo tanto el Estado chileno es políticamente y económicamente más estable que el peruano. El actual gobierno ecuatoriano es un desastre chavista pero sin gran parte de lo malo de Chávez el gorila (según Walter). En el gobierno peruano, o mejor dicho, en el Estado Peruano, no hay una política de continuidad. Estamos como estamos porque cada gobierno hace lo que quiere y si puede cancelar la obra del gobierno anterior, pues mucho mejor. No hay continuidad.
Por ejemplo docteur Enci:
¿Que pasa con el tren ecléctico? Ahí me apesta a una jugada política que pronto estará por revelarse. 20 años en espera no suceden en ninguna otra parte del mundo y Mr. Enci tiene una espina por sacar de sus encías antes de que acabe su gobierno.
¿Porque tenemos un sistema educativo nefastamente mediocre? Brasil acaba de adquirir nuevos buses para llevar al colegio a los estudiantes de zonas rurales. En el Perú un estudiante de una zona rural puede caminar hasta 4 horas diarias para llegar a su escuela.
El Metro al igual que la educación, son planes de largo plazo. Ciertamente el Metro no es económicamente viable en el corto plazo, pero es algo que una ciudad tan grande como Lima necesita con urgencia.
Archivado bajo: Uncategorized | Deja un Comentario »
De vacaciones / On vacations / En vacances
Siempre me he preguntado porque se les dice Playas a los estacionamientos públicos. ¿Será acaso por ser un espacio abierto y vacío? Bueno, de ser así podría llamarse canchón o losa como le dicen en los conos a las canchas de cemento donde juegan fulbito. Pero sea el origen que sea, en lo que si podemos coincidir es que son espacios abiertos donde se alquila por horas o fracción un espacio delimitado por una raya pintada en el piso. That´s it. Nada más. Algunos vienen con techo, otros son edificios con ascensores tambaleantes, el baño es de cortesía y la limpieza esporádica. Además el espacio alquilado no incluye seguridad alguna, pues claramente los letreros dicen que la empresa no se hace responsable de lo que suceda ahí, ya sea que te roben, te choquen o te rayen el carro.
Los incidentes en el VRAE me preocupan. Con Abimael en la cárcel y con el responsable de su captura cumpliendo una condena similar, debo imaginar que la nueva camada de los mal llamados narco-terroristas se están revolcando de regocijo en algún lado del Ene. Pero mas felices deben estar ellos por lo poco que está haciendo el gobierno de Mr. Enci para paliar la situación y no dudo que este periodo de transición entre el terrorismo que quería imponer sus desatinadas ideas con enfermiza violencia y el actual que vive para proteger a los caminos de la droga, pronto pueda convertirse gracias a la ayuda del dinero de la cocaína en unas FARC peruanas.
Dicen que una olla de grillos es aquella donde hay gran desorden y confusión y nadie se entiende. Añadiría que en una olla de grillos hay pura bulla y no dejan hacer nada.
Estamos llenos de trenes eclécticos, pero solo el de Mr. Enci figura en mi lista de absurdos. He recorrido en todos los trenes del Perucho moderno y varios alrededor del mundo y entre los mejores puedo resaltar no solo al tren bala japonés cuya puntualidad se mide en segundos, sino también al fantástico Hiram Bingham de Orient Express que es lujoso y hace que el camino a Machu Picchu ya no sea simplemente espectacular, sino una completa experiencia en sí mismo. Claro, hasta que se llega a Aguas Calientes y se percibe el caos de un pueblo que no debería existir. Luego figura el Tren Macho que ya ha cumplido 100 años de vida saliendo cuando quiere y llegando cuando puede. Recuerdo los rústicos viajes que hice entre Huancayo y Huancavelica en épocas pre-terroristas (osea inicios de Belaúnde y definitivamente antes de García) conociendo pueblos donde jamás había pasado un auto y oliendo las enormes bandejas llenas de grasienta comida que pasaban acrobáticamente por el corredor. ¿Que pasa ahora con el tren Macho? Esta detenido por las obras de ampliación de la trocha.
Cuantas veces lo he dicho. La infraestructura vial del Perucho es desastrosamente limitada, algo que ya ha quedado demostrado con los nefastos hechos causados por un derrumbe hace unas semanas atrás en la Carretera Central que bloqueó por varios días el paso de los vehículos.
Recientes eventos de nivel nefasto me han hecho recordar mi juventud cuando me escapaba en el rojísimo Chevrolet descapotable por los alrededores de la hacienda de mi padre. Eran épocas pre psicosis velasquista, tiempos del buen pisco, de las exportaciones y de las riquísimas galletas que se importaban de Italia para ser repartidas en las haciendas. De ahí llegó la reforma agraria y todo se fue por el water. Nada peor que regalar pescado.